Zipang

Zipang es un anime dirigida por Kazuhiro Furuhashi y producida por Studio Deen, basada en el manga de Kaiji Kawaguchi, que nos ha habla de las aventuras de los marinos del destructor Mirai, una nave de guerra japonesa que es enviado al pasado que usa como pretexto para hablar de la paz de Japón y el típico determinismo japonés, que por un lado es maniqueo y del otro una oportunidad de hablar de la prosperidad alcanzada con el Japón de la posguerra.

Este manga es prácticamente un plagio de The Final Countdown (1980), en el que un portaaviones Estadounidense es enviado al pasado, en el caso de Zipang es más limitado el impacto, pues se trata del destructor ficticio, el JDS Mirai (DDG-182), que con un tremendo Mcguffin es llevado al pasado sin que logre nada mejor que la película en que se basa cuando todo el viaje te lleva de regreso al Status Quo / Mantengamos el Japón que todos conocemos, porque ese es el Japón ideal.

No toda la culpa es del autor, pues si se explorasen otros rumbos se caería en el revisionismo y quizás terminase por herir susceptibilidades en un país muy nacionalista y de muchas maneras arrepentido de la manera en que perdió una guerra que no estaba destinado a ganar.

El crucero Mirai*, nave más avanzada de las fuerzas de autodefensa japonesas**, es transportada en el tiempo durante unos ejercicios, terminando en junio de 1942, a la víspera de la batalla de Midway. La tripulación se debate sobre si alterar el curso de la historia para impedir la deshonrosa rendición incondicional o no, sobre todo después de haber rescatado a un oficial de la marina imperial japonesa. Debate agravado por el hecho de que el almirante Isoroku Yamamoto, al igual que dicho oficial (teniente Kusaka) tiene sus propios planes para Japón: evitar la guerra de desgaste y conseguir un tratado de paz sin condiciones.

La serie es como una ventana abierta que muestra sin tapujos la forma de pensar japonesa durante la segunda guerra mundial y ahora, de mano de los personajes de ambas épocas y de la forma de interactuar que tienen entre ellos. Incluye personajes ficticios y reales (cobra un papel muy relevante el almirante Isoroku Yamamoto, jefe de la flota combinada, el cual era contrario a la guerra con Estados Unidos desde el principio, y busca conseguir un acuerdo de paz sin rendición deshonrosa). Si bien la serie empieza al estilo de la peli “el final de la cuenta atrás”, es sencillo darse cuenta de las diferencias conforme va avanzando la serie, lo que transmiten es muy distinto: en el caso de la película, lo que transmiten es el patriotismo-imperialismo norteamericano, propio del país que ganó la guerra, en la serie transmiten el pacifismo propio del Japón actual y la diferencia con su imperialismo que, en última instancia, llevó a Japón al desastre más absoluto.

La mayor parte de la serie se centra en un debate interno tanto entre los tripulantes del Mirai (sobre si intervenir o no en la historia y de qué forma) como entre los mandos de la marina imperial, discutiendo si destruir el Mirai, emplear su armamento (en palabras del almirante Yamamoto capaz de combatir a un clase Yamato en condiciones de igual a igual) o de llevarlos a Yokosuka a fin de que entablen contacto con el Japón de la guerra.

También incluye frases ambientadas y basadas en la personalidad de Yamamoto o del entonces ex-primer ministro Yonai Mitsumasa. En concreto, en el capítulo 25 este marino y político japonés da un discurso justificando que Japón “necesite perder la guerra” para acabar con el imperialismo japonés que estaba llevando el país al desastre.

Desgraciadamente la serie de anime tiene un final abierto, más que nada porque cancelaron la segunda temporada. El manga está todavía sin terminar y sigue explicando el viaje de uno de los personajes (el oficial al que rescataron) hacia Manchuria buscando conseguir un tratado de paz incondicional entre Japón y Estados Unidos, como primer paso hacia la creación de Zipang, un Japón moderno distinto tanto al de la guerra como al de la actualidad, oscilando entre el enorme pacifismo actual y el militarismo de la guerra.

 

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